Nuestro círculo de control

Madre mía, hace cuantísimo tiempo que no me sentaba a escribir un post en el blog. Uno que no sea de comida. Estos últimos meses siento que no he hecho otra cosa más que subir recetas y releyendo la página de reflexiones, echaba de menos el escribir una nueva. Porque es una de las cosas que más me gusta hacer, desde siempre.

Hoy quiero hablar sobre nuestro círculo de control = lo que nos gusta a nosotros controlar las cosas en nuestra vida (a unos más que a otros). Es curioso cómo somos los seres humanos. Hace más de un mes que me enviaron una caja desde España hasta Reino Unido y llevo desde entonces sin recibirla. Total, que mis días se han convertido en mirar cada hora la web de la compañía de logística para hacer seguimiento de mi caja. Al final, ha terminado siendo una completa obsesión. Así que el otro día decidí dejar de mirar, aunque sea únicamente un par de veces al día, y relajarme.

El 80% de las veces (o más) que estamos preocupados estoy segura de que podemos decirnos: ¿esto x que me está creando estrés es algo que puedo controlar o no?. Y seguramente sea un no. Lo que sí podemos controlar es nuestra actitud. Y también controlar cómo vamos a solucionar el problema. No puedo controlar las aduanas, no puedo controlar los pensamientos de otras personas o sus actitudes así cómo tampoco el tiempo que hará mañana. Pero sí puedo controlar mi estrés, mi ansiedad y enviar emails y llamar a la empresa de logística para hacer presión. Porque el sobre-preocuparme arruina mi día. Arruina el día de la persona con quien esté y hace que el resto empeore. ¿Qué opináis?

El otro día quise poner esto en práctica cuando aproveché el domingo para irme fuera de excursión, un nuevo lugar precioso, un Sol increíble… y la gran nube oscura vino y trajo mucha lluvia. Algo que siempre me afecta a mi estado de ánimo. ¿Puedo parar la lluvia? No. ¿Puedo seguir siendo feliz y disfrutando del día? Sí. Así que con paraguas en la mano seguí explorando el pueblo. Al final la lluvia cesó en media hora y me sorprendí un montón a mí misma por no haber permitido que el tiempo cambiase mi estado de ánimo.

Porque sí, aunque nos cuesta creerlo, hay cosas que están fuera del alcance de nuestro control. Y sino, mirar este Círculo de control. Todos deberíamos tener uno. Un círculo que separamos por varias capas:

  • La primera, en el centro del círculo, estaría lo más importante. Lo que sí podemos controlar como por ejemplo: nuestra actitud, nuestros pensamientos, palabras, actos, decisiones y estados de ánimo. Así como lo que comemos, si hacemos ejercicio, dónde vivimos y trabajamos.
  • En la siguiente capa, en el centro, debería estar lo que no podemos controlar: lo que otros piensan de nosotros, sus decisiones, sus actitudes, sus emociones, los errores de los demás, el tiempo, el tráfico…

Hace unos días por Instagram Stories pregunté: “Querer controlar las cosas en nuestra vida. ¿Qué opináis? Sí o no.” El 57% dijeron que sí, que por supuesto. Y el 43% dijeron que prefieren dejarse llevar.

Preguntando a mis más allegados, creo que la conclusión es: quiero controlar mis responsabilidades, mis acciones y todas aquellas cosas sobre las que tengo una influencia directa. Pero no puedo controlar todo aquello que está fuera de mi influencia. Y lo acepto.

En todo lo relacionado a nuestros actos, palabras y hechos, creo que debemos controlarlo. Quiero controlar lo que como, porque quiero alimentar a mi cuerpo. Quiero salir a pasear porque quiero disfrutar del aire fresco. Quiero meditar porque quiero aprender a calmar mi mente. Quiero hacer algo bonito por esa persona porque es gratificante y disfruto haciéndolo. Y cuando aparece algo que quiero o que deseo, pero no puedo controlarlo. Lo acepto. ¿Cuesta? Sí. Pero por eso tenemos que aprender a hacer el ejercicio, practicarlo y entrenar a nuestra mente.

¿Qué vas a hacer la próxima vez que llueva? 😉

Contadme qué pensáis sobre el tema y cómo lleváis vuestro propio círculo de control.

Un abrazo,

Paula

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