Aloha!
Me apetecía mucho seguir publicando artículos en la línea de búsqueda de bebé y fertilidad, así que he decidido crear una sección en la web llamada Embarazo & Maternidad donde iré dejando todo lo que vaya publicando. El artículo de hoy es otro de los más personales, íntimos y privados que he publicado pero es el tipo de artículo que me hubiera gustado haber encontrado cuando yo me enteré de la noticia. Si no habéis leído el artículo primero podéis encontrar el link aquí donde cuento toda la preparación que quería hacer antes de enterarme que lo conseguimos a la primera.
En ese post también conté que hay que normalizar todo, incluyendo que yo nunca he sido una persona de decir «mi sueño es ser madre». Desde que me casé, o bueno, los meses antes, sentí que estaba más preparada y además hubo como varios elementos en mi vida que me hacían ver que las cosas se estaban alineando. A pesar de que también como dije en el artículo, tú no puedes planificar esto y decir quiero que pase ya, porque no sabes cuando va a pasar y nunca va a ser el momento perfecto para ello.
Para empezar con el artículo de hoy, quiero empezar normalizando lo mucho que se idealiza el embarazo. O se habla de nauseas y cansancio pero de manera muy sutil (o al menos lo que yo había visto). Y tengo que decir que el embarazo puede ser durísimo.
Hay gente que tiene un embarazo divino sin ningún síntoma pero hay otras personas que lo pasamos fatal y yo por ejemplo desde que estaba embarazada de tan solo dos semanas ya empecé con molestias en el estómago y mucha hinchazón. Después, las nauseas empezaron a llegar por la noche y es ahí cuando se me saltaron las alarmas. Al principio pensaba que igual estaba desarrollando alguna intolerancia o que había comido algo en mal estado pero decidí hacerme un test de embarazo y ¡sorpresa! A partir de ahí poco sabía yo en dónde me estaba metiendo jajaja. A partir de ese momento empezarían meses de mucho mucho malestar…
Síntomas
En cuanto a síntomas, como he comentado, yo empecé con molestias en el estómago y con nauseas. Estando de sólo 3 semanas nos mandaron a urgencias porque estuve 2 días con unas molestias muy fuertes en el lado derecho, como en el ovario. Y nos mandaron para cerciorarse de que no fuese un embarazo ectópico. Resultó ser que ese mes había ovulado del ovario derecho y por eso las molestias. Si es tu primer embarazo es normal que a nada que sientas algo diferente, tengas miedo o dudas. Intenta no buscar todo en internet ¡aunque sea difícil no hacerlo! Confía en tu cuerpo y siempre acude a tu médico si hay algo que sientes que no anda bien. Confía en ese instinto materno que todas empezamos a desarrollar desde el primer día :-)
Desde ese primer mes hasta finales del cuarto, mis días han sido nausea tras nausea, muy fuertes y durando 24 horas al día. Sin darme ni un sólo descanso. Eso ha sido sinceramente lo que me ha robado las ganas y energías del día a día.
En el segundo mes tuve también unos fines de semana en los que al volver del trabajo a casa los viernes a la tarde, mi cuerpo se apagaba completamente y me pasaba el fin de semana entero en el sofá con una manta por encima. Como si estuviese enferma incubando algo pero sin fiebre. ¡No tenía energía para nada!
Después en la semana 8 empecé a devolver por las mañanas, en cuanto me despertaba y duchaba (al hacer todo esto con el estómago vacío), devolvía. Y eso que no tenía nada en el estómago para echar. Por eso tenía que comer algo cada hora, ya que en cuanto el estómago se quedase vacío, ahí es cuando me volvían las nauseas.
Realmente no fue hasta la semana 18 que empecé a encontrarme mejor, sin nauseas cada segundo y poco a poco con ganas de volver a cocinar :-)
Otros síntomas que también he tenido han sido dolores de regla, aumento de pecho, y aversiones por la comida en mi caso los dulces y el pescado.
Para mí esos meses han sido los más duros, y sinceramente, estoy feliz de que se hayan acabado. Si los tuviese que volver a pasar, no sé si podría. ¡No creo que me queden más energias!
Alimentación:
Durante los primeros cuatro meses del embarazo he comido fatal. ¡Y lo he llevado muy mal! Porque me encanta cocinar y comer saludable pero mi cuerpo no respondía a nada de eso. Ha habido días en los que me he sentido mal, pero a la vez me daba ánimos a mi misma. Es algo pasajero, y el cuerpo te pide lo que necesita en esos momentos. Carbohidratos y energía para hacer todo lo que está haciendo, desde órganos, a pies, uñas, ojos… ¡es una maravilla! Sinceramente lo que nuestro cuerpo puede hacer me parece algo fascinante y casi mágico.
Así que durante los primeros tres meses me alimenté a base de carbohidratos y cosas saladas y de color beige. Me apetecían crackers, sándwiches de queso, pasta, pizzas, hamburguesas… y a partir del cuarto mes empecé a ponerme un poco más seria con el tema e introducir más alimentos y variedad. Desde que en la semana 18 me encontré mejor y ya bien, volví a mi rutina saludable y a cuidarme más. En los primeros cuatro meses engordé además 5 kilos y dicen que lo estándar suele ser 12 kilos o así en todo el embarazo, y sabía que no quería pasarme mucho de esa cifra.
Al principio cuando empiezas a leer te vuelves un poco loca, que si no puedes comer jamón, que si pescado crudo tampoco… tuve un par de días de replantearme no ir a ningún sitio mientras estaba embarazada por que ¿cómo poder controlar bien todo lo que comes fuera de casa? Pero se me pasó ese pensamiento enseguida. El embarazo es ya bastante duro como para encima tener más preocupaciones y agobios. Sal, disfruta y come lo que te apetezca pero siempre y cuando sigas las siguientes reglas de alimentos prohibidos:
- Carne cruda o poco hecha
- Embutidos crudos o curados
- Paté
- Pescados crudos o poco hechos
- Pescados con alto contenido en mercurio (tiburón, pez espada, atún rojo)
- Huevos poco hechos o crudos (en tiramisú, mayonesas caseras…)
- Lácteos no pasteurizados
- Quesos pasteurizados (sin problema, pero brie, camembert, roquefort.. sólo si están bien calientes)
- Frutas y verduras mal lavadas
- Brotes crudos
- Alcohol
- Cafeína no más de 200 mg al día (yo limito a un café al día nada más)
- Varias hierbas en infusiones (regaliz, ginseng…)
Como a mí me gusta mucho el tema de la alimentación y tomaba varios suplementos lo que hice fue dejarlos todos. Desde la maca en polvo al colágeno. En varios sitios he visto que el colágeno en polvo no pasa nada, pero cuando buscas en la sección FAQ de muchas empresas muchas dicen que sus productos no han sido probados en embarazadas. Entiendo que es una manera también que tienen de cubrirse las espaldas, pero bueno. Yo dejé de tomar todo.
También quise incluir una cucharada al día de linaza que me gusta, y que además aporta fibra. Pero encontré este estudio científico realizado en roedores y decidí dejar de consumirla. La información es poder y hay muchísimas cosas que como no te pongas a estudiarlas o investigar por tu cuenta, nadie te las cuenta.
Cuando salgo a comer fuera, siempre intento evitar cosas frías como ensaladas o verduras crudas o poco cocinadas, prefiero optar por platos calientes (además, al estar embarazada en pleno invierno es lo que más apetece). También he tenido cuidado no tomando miso, me encanta, pero casi siempre viene sin pasteurizar. En cuanto a bebidas, la única que he omitido ha sido la tónica ya que la quinina no está recomendada.
Productos de cosmética:
Esto es algo que yo ya hacía antes de estar embarazada. Y es usar productos de cosmética naturales. En este artículo podéis leer toda mi rutina, y si lo preferís escucharlo en Spotify en mi podcast.
Aún me quedaban en casa algún producto como máscara de pestañas o sombras de ojos de varias marcas bastante conocidas, y aprovechando que se me estaban acabando, decidí cambiarlos por otros orgánicos y naturales.
Todo lo que te pongas en tu cuerpo y piel, va directamente de algún modo u otro a ser absorbido.
En la semana 4 de embarazo empecé ya a ponerme crema antiestrías, me compré una crema y un aceite ambos de Weleda. Y me lo echo todas las mañanas. A partir del mes 5, empecé a utilizar un pack que me había regalado mi pareja por navidad, es de la marca Pai. Consiste en una crema a la mañana y un aceite a la noche. Muchas personas dicen que la genética es un punto importante a la hora de desarrollar estrías o no, pero también lo importante es mantener la tripa y los pechos constantemente hidratados.
Suplementación:
Aconsejan que los 3 meses previos a la búsqueda de embarazo empieces con un suplemento prenatal que lleva ácido fólico. En mi caso no me dio tiempo a tanto y sólo lo estuve tomando un mes. En cuanto me enteré que estaba embarazada dejé de tomarlo ya que el mío llevaba maca y ashwagandha y no son recomendables en el embarazo.
A la tercera semana de estar embarazada, empecé con un multivitamínico que vi que tenía buenas reseñas y tenía un poco de todo: desde vitamina D, a hierro (en cantidad muy baja) y folato (no ácido fólico). Folato es la forma natural y el ácido fólico es la forma sintética. El 60% aproximadamente de las personas tienen una variación genética (MTHFR) que dificulta convertirlo en su forma activa, por lo que en el embarazo es mejor optar por folato activo, que el cuerpo puede usar directamente.
Cuando entré en el quinto mes de embarazo cambié de suplementación ya que vi estudios hablando de la importancia de tomar colina, una vitamina clave para el desarrollo del bebé sobretodo el cerebral. Así que me cambié a un multivitamínico que tenía colina en gran cantidad e incluso más vitamina D y otras vitaminas que el que estaba tomando. Siempre haz un poco más de investigación para encontrar la mejor solución :-)
Ejercicio:
Yo llevaba ya al menos 3 años yendo a yoga prácticamente cada semana, pero desde que me enteré que estaba embarazada y me encontraba tan mal, dejé de ir a clases. ¡Casi tuve un embarazo de reposo al principio! Intentaba salir a dar un paseo de 20 minutos en mi descanso de comida pero a veces tenía tantas nauseas y estaba tan cansada que ni eso me apetecía. Así que no fue hasta el mes 5 que volví a las clases.
Estuve mirando clases de yoga para embarazadas pero donde yo vivo no es un sitio grande y la única opción que había era en un horario incompatible con mi trabajo, así que hablé con mi profesora de yoga y me relajó el saber que ha llevado a muchas embarazadas y tiene conocimientos sobre qué posturas debo hacer y cuáles evitar. Por ejemplo en mi primera clase me dijo que no me tumbase boca arriba, y no lo entendía ya que yo duermo cada noche así. Cuando llegué a casa lo busqué por internet y efectivamente, a partir de las 20 semanas de embarazo, recomiendan dormir de lado, sobre todo del derecho mejor si es posible. Ya que al tumbarnos boca arriba podemos bloquear el riego sanguíneo a nuestro corazón y de oxígeno en el útero.
Lectura:
Parece que me repito como el ajo, pero me he encontrado tan mal los primeros cuatro meses que ni siquiera he leído nada. Así como antes de conseguir el embarazo, iba a la biblioteca local y cogía un montón de libros de fertilidad, con el embarazo no he ido ni una sola vez.
El único libro que he pedido de regalo de Navidad este año ha sido el de Hipnoparto, aún no lo he empezado pero quiero ponerme con ello. También me he comprado de segunda mano uno sobre el posparto y la medicina tradicional China. ¡Me fascina el tema! Estoy pensando en escribir un post con todo lo que vaya haciendo para prepararme para el posparto. El objetivo de ese y todos estos otros artículos que estoy escribiendo relacionados con el embarazo, son artículos que a mí me hubiese gustado leer y encontrar cuando me enteré de la noticia.
Disfruta:
Una vez que te empieces a encontrar mejor, disfruta del proceso. Hay muchas mujeres que se encuentran mal 10, 12 o 14 semanas de embarazo y después las nauseas se les van, pero no hay una fecha concreta, a mí se me fueron casi en la semana 18. Pero se pasan. Y nunca sabes si este embarazo va a ser el único (a no ser que tengas clarísimo que quieres más hijos y otros factores), así que disfruta del proceso, porque es mágico. Tu cuerpo está haciendo algo increíble, siéntete afortunada y vive el día a día.
Siempre es difícil decir estas cosas pero así me estoy sintiendo. El embarazo es ya bastante duro como para estar agobiándote cada día por x cosa o z. Vive el día a día, da gracias por el inmenso regalo y la vida que estás creando y disfruta.
Si ves que tu salud emocional o mental está sufriendo, pide ayuda. Los miedos del embarazo son reales pero no deberían ir acompañados de ansiedad ni de culpa.
Cualquier duda, déjame un comentario o mándame un mensaje a hola@happy-soul.es – me encantará leerte :-)
Un abrazo,
Paula