¡Nuevo artículo en la sección de viajes! ¡Cómo me gusta escribir estos y rellenar mi página de viajes por el mundo! :-)
Teníamos planeada una luna de miel a finales de febrero en Vietnam, pero al enterarnos del embarazo en septiembre decidimos cancelar el viaje. No sabíamos muy bien qué hacer, si cambiarlo por otro destino o qué, y además sin saber muy bien cómo me iba a encontrar durante el embarazo. Después de la boda hicimos una escapada a Menorca y nos lo tomamos como una mini luna de miel. Finalmente decidimos hacer 3 mini viajes, o 3 mini lunas de miel como nos gusta llamarlas jajaja.
La segunda fue en Navidad a Budapest, para disfrutar de una escapada tranquila visitando mercadillos navideños y sin hacer gran cosa (ya que aquí estaba de 4 meses y no me encontraba del todo bien, las náuseas seguían!. Y como último viaje, y por fin en el mes 6 de embarazo y encontrándome mejor que nunca, decidimos hacer la última luna de miel. Queríamos algo que nos hiciese salir del frío y la lluvia del Reino Unido, pero a la vez sin ir demasiado lejos. Estuvimos entre Italia o Grecia y al final optamos por Grecia.
Hace años estuvimos en Santorini y os dejé mi guía súper completa (que por cierto está en el top 5 de resultados de artículos de viajes sobre Santorini). Esta vez optamos por Atenas y desde ahí coger un vuelo (ya que en febrero los ferries son más complicados) a la isla de Creta.
- Atenas es para pasar 2 días máximo. Es lo que he escuchado decir a todo el mundo y nosotros, aunque solo estuvimos 24 horas, sentimos que fue suficiente.
- En Atenas hay que hacer sí o sí visita a la Acrópolis si es tu primera vez. Puedes hacerlo por tu cuenta, pero es cierto que sin un tour guiado tal vez no aprendas tanto. Nosotros optamos por coger excursión con Get Your Guide en inglés, que incluía los tickets y un tour guiado de 2 horas.
- En cuanto a hoteles, hay una gran variedad. Nosotros queríamos quedarnos cerca de Plaka. Al ser temporada baja, los precios estaban más baratos y nos quedamos en el Electra Metropolis Athens, de 5 estrellas con spa, y desayuno en la planta 10 con vistas a la Acrópolis.


DÍA 1:
Vuelo al mediodía con llegada a Atenas a las 19:30.
Para ir del aeropuerto al centro lo mejor es coger la Línea 3 de metro (o el bus si prefieres, o taxi que ronda los 50-60€). Para el metro puedes acceder directamente desde la salida del aeropuerto, seguir las señales y andar unos minutos. Antes de ir a la plataforma verás las máquinas de billetes. Nosotros lo hicimos en inglés y tienes que elegir:
Buy travel product → Athens & Airport Round (90 minutes). Este es el billete de ida y vuelta y dura 3 días. No sé por qué pone 90 minutes, pero es bastante confuso.
La parada de metro es Syntagma y desde ahí nosotros teníamos 6 minutos andando al hotel.
Para cenar fuimos a un sitio enfrente del hotel que, aunque no era para nada auténtico griego, nos encantó: V1935 Roof Garden. Pizzas caseras, servicio amable y la comida muy rica.
DÍA 2:
Nos levantamos tranquilamente y, tras desayunar, salimos del hotel sobre las 10 de la mañana directos a caminar por el barrio de Plaka. Es uno de los barrios más famosos de Atenas, lleno de tiendas, restaurantes y calles estrechas muy bonitas. La verdad es que se estaba muy a gusto porque no había casi nadie.
Fuimos andando al Arco de Adriano, que marca como la división entre la Atenas antigua y la “nueva” de la época romana. Está justo cerca del Templo de Zeus Olímpico, así que puedes ver las dos cosas en el mismo paseo. Es una parada rápida, pero merece la pena porque es uno de esos sitios que ves mil veces en fotos y luego impresiona verlo en persona.
Después de esto decidimos hacer un mini food tour a nuestro estilo. Empezamos con un café en Myller Coffee Shop. Después, hicimos una parada donde los locales van a por unos pasteles de espinacas y queso feta. Estaba todo buenísimo, recién hecho y puedes comprar un pastel por 2€. El sitio se llama Μάμ. Después terminamos comiendo el mejor souvlaki hasta la fecha: carne, tomate, patatas fritas y tzatziki. Por 7€, en Street Souvlaki. PD: si aún te queda espacio para algo más no te pierdas las oportunidad de probar los donuts tradicionales de Grecia en Loukoumades Ktistakis.
A las 14:30 teníamos la visita guiada a la Acrópolis. Nosotros lo reservamos con Get Your Guide y era un tipo de ticket que venía con el billete para el acrópolis ya incluído. Recomiendan siempre reservar de todas maneras con antelación. La guía nos comentó que en agosto es imposible entre el calor y la cantidad de gente, así que lo disfrutamos aún más porque había muy poca gente.
Hay que subir una cuesta y el suelo está algo resbaladizo, así que id con cuidado. Yo iba un poco nerviosa porque estando embarazada de 6 meses no tengo la misma energía ni fuerza que antes, pero no se me hizo duro.
Después volvimos al hotel y aprovechamos el spa. Para cenar fuimos a un restaurante que había visto por internet con muy buenas reseñas, Karamanlídika. La comida era súper barata y muy casera, de esa que parece que ha cocinado tu abuela. Todo riquísimo. Lo único malo es que el servicio era súper lento, así que no pedí postre porque si no igual me quedaba otras dos horas más allí! Pero en general volvería solo por el precio y la comida.


DÍA 3:
Al día siguiente teníamos el vuelo súper temprano a Chania (Creta). Como habíamos cogido ya billete de ida y vuelta el primer día para el aeropuerto-centro, decidimos ir también en metro. Importante destacar que los metros sólo hay cada media hora, así que nosotros fuimos el día anterior a la estación a ver los horarios ya que si perdíamos uno, perdíamos el vuelo… Nosotros volamos con Aegean Airlines y súper bien. El precio estaba bastante bien y además daban snacks gratis, ¡cosa que ya casi no veo en ninguna aerolínea!
En unos 45 minutos aterrizas ya en Chania. El aeropuerto es muy muy pequeño y está a una media hora en transporte del centro. Nada más salir verás los taxis que te llevan por 28€ o sino también hay bus, pero los horarios son bastante malos. Cuesta unos 2,50€ por persona. Nosotros cogimos el bus porque venía justo en 10 minutos, sino el siguiente hubiese sido en 2 horas.
En cuanto al hotel, nos alojamos en The Tanneries Hotel & Spa. Estuvimos muy a gusto, aunque no es exactamente mi estilo (muy moderno y minimalista). A mí me había gustado el Elysia Boutique hotel, pero como mi pareja quería spa y piscina, optamos por este. Tengo que decir, que probé el spa pero el agua estaba bastante fría y al estar en la planta baja hacía fresco. El desayuno estaba bien: algo de buffet y el resto a la carta.
Tras dejar las mochilas, fuimos andando hasta el centro donde hicimos parada para comer en Chrisostomos. Nos encantó tanto que repetimos al día siguiente (algo rarísimo en nosotros). Comida auténtica, súper bien de precio y raciones enormes. Pedimos chips de calabacín para compartir y podían comer 4 personas perfectamente. No tiene vistas al mar, pero para nosotros compensaba con la comida auténtica.
Una vez que salimos del restaurante, fuimos paseando por el centro, tengo que decir que eramos literalmente 8 turistas en Chania. ¡Nunca he vivido algo así! No hay vuelos directos en esta época del años desde Reino Unido a la isla y se nota muchísimo. También diré que lo malo es que si buscas ir de tiendas o que haya más restaurantes abiertos, muchos establecimientos están cerrados. Nosotros no era lo que buscábamos así que no nos importaba.
Después de comer empezamos a pasear por el puerto veneciano, el faro, la mezquita y las callejuelas en las que lo mejor es perderte. Nosotros no fuimos pero en el mismo casco histórico hay un museo del folclore.
Paramos en Red Jane Bakery y fue un acierto. Es de esos sitios donde hacen allí mismo los dulces, panes y pasteles. Cogimos un par de cosas y todo estaba buenísimo.
Luego volvimos al hotel a descansar un rato y arreglarnos. Esa noche estábamos destrozados de tanto andar, así que (me da hasta vergüenza decirlo 😂) acabamos cogiendo pizza para llevar, alquilamos una peli y nos quedamos en la habitación.


DÍA 4:
Al día siguiente el plan fue seguir explorando el centro con calma, paseando y no haciendo mucho la verdad. Volvimos al puerto veneciano e hicimos parada en una cafetería mirando al mar para descansar un rato (aún más). El café era Elliniko Specialty Coffee Bar.
Para comer paramos en Pork to Beef Wild donde comimos otro de los mejores souvlakis del viaje y a un precio increíble. Nos sentamos en un banco del paseo a comer. Allí hay un montón de restaurantes pero me parecieron más tipo hamburguesas, sándwiches y ensaladas, y nosotros queríamos comida más típica.
También entramos en una tiendecita pequeña, Miden Agan, donde compramos dos botecitos de aceite de oliva que pudimos llevar en la mochila en el avión.
Por la noche volvimos otra vez a Chrisostomos, pedimos cosas diferentes y otra vez increíble.
Más cositas
En general me ha gustado mucho todo. La verdad es que Atenas me ha encantado y me ha sorprendido mucho más de lo que esperaba, porque siempre había escuchado comentarios de que en Atenas necesitas 48 horas, o sea dos días, y ya es suficiente, que no necesitas mucho más. Y la verdad es que estoy completamente de acuerdo.
Uno de los highlights del viaje ha sido la Acrópolis. Me ha encantado. Siempre me la había imaginado como fuera de la ciudad o como un templo a pie de calle, pero es que es de verdad súper bonito, me quedaba anonadada mirándola, y creo que es una de esas cosas que tienes que ver una vez en la vida.
Y en cuanto a Creta… tengo que reconocer que Santorini me gustó más. Yo creo que porque tiene esa magia de todo blanco y azul y es precioso (aunque está plagada de gente). En concreto Chania estaba muy vacía pero entiendo que es porque no hemos ido en verano, es boniato, pero no me ha dejado enamorada.
Nosotros fuimos a Chania, pero luego también está Heraklion, otra ciudad grande de Creta desde donde salen muchas excursiones. Allí puedes visitar el Museo Arqueológico y conocer la civilización minoica. La isla tiene naturaleza espectacular, como las gargantas de Samaria o Imbros, playas increíbles como Elafonissi y pueblos con encanto como Agios Nikolaos o Loutro. Aunque nosotros nos centramos en Chania, Creta tiene mucho que explorar si te gustan la historia, la naturaleza y los paseos tranquilos.
Este viaje ha sido más una escapada tranquila, la última escapada de los dos antes de que venga el bebé, así que me ha parecido perfecta.
Y ya veremos cuál será la siguiente… que yo ya estoy pensando en ella :-)
Si queréis saber algún detalle más o tenéis dudas, podéis mandarme un email a hola@happy-soul.es o enviarme un mensaje.
Un abrazo,
Paula
❤