| VIAJE 🌎| Qué ver en Menorca en 3-4 días: guía completa de viaje con rutas y consejos

Tras organizar una boda en un año, ¡nadie habla realmente de lo que pasa después!. Es algo que has estado preparando durante un año entero, y cuando termina, de repente te quedas sin proyecto… casi con una sensación de mini depresión. Ahora mismo me siento en ese punto: necesito algo en qué enfocarme, un proyecto que me ilusione.

En el Reino Unido, a diferencia de España, no tienes los 15 días de vacaciones tras la boda, en los que la mayoría de la gente opta por hacer una luna de miel justo después del gran día. A mí siempre me ha gustado esa idea, aunque algunas personas dicen que están tan cansadas que no les apetece, pero que te den 15 días ¿quién diría que no?.

Dos semanas después de nuestra boda, decidimos que, además de no haber tenido vacaciones este verano, queríamos hacer una escapada corta antes de la gran luna de miel del año siguiente. Así nació nuestra idea de ir a Menorca, un destino cercano que aún no conocíamos y que teníamos muchas ganas de explorar.

  • Nosotros nos alojamos en el Hotel Seth 55 Santo Tomás y ha sido un diez sobre diez. Desde el hotel hasta el desayuno, la música por la noche (actuaciones en directo acústicas con violín, guitarra…) y en una zona súper tranquila.
  • No bebas agua del grifo, cómprala en el supermercado.
  • Antes del viaje miramos recomendaciones y hay gente que dice que por la mañana compruebes cómo sopla el viento ya que depende de cómo lo haga puede afectar a las playas. Nosotros no lo hicimos ningún día la verdad y no fue necesario. Sí que en el norte se notaba más viento, nada más.
  • Hace mucho calor, así que importante mantenerse hidratado y comer cada pocas horas.
  • Una cosa que me ha dejado alucinada es lo rápido que conduce la gente. Yo reconozco que no voy como una tortuga y a veces tengo que conducir más despacio, pero la de veces que he tenido que dejar paso a coches que iban pegados a mis talones, es increíble. De hecho una de las noches conduciendo a las diez de la noche en una carretera sin farolas y con muchísimas curvas, dos coches me adelantaron. La mayoría de carreteras son de 90 km/hora y ya os digo yo que la mayoría se saltaba el límite demasiado libremente…
  • En cuanto a las playas, la mayoría son pequeñas y algunas sin arena. Así que si te da miedo no tocar fondo y prefieres no saltar desde las rocas, busca otras opciones como Cala Galdana que te comento abajo. También tienes otras con arena que son una maravilla.
  • Zonas favoritas: Es Castell, Binibeca Vell, Ciutadella, Santo Tomás y playas como Cala Sa Olla, Cala Macarella y Cala Macarelleta.

Llegamos al aeropuerto de Mahón a las 9:30 de la mañana y recogimos nuestro coche de alquiler a las 10:00, justo en el parking del aeropuerto. Todo fue sencillo, rápido y sin complicaciones, algo que se agradece cuando llegas a un lugar nuevo. Lo alquilamos con Coches Menorca y no tuvimos ningún problema. Siempre sacamos fotos y video cuando lo recogemos y a la vuelta estaba preocupada porque lo devolvimos una hora más tarde de lo acordado, pero no nos dijeron nada.

La primera parada fue Mahón, donde aparcamos en un parking gratuito y nos dejamos llevar por el encanto del casco antiguo y el puerto. Lo primero que nos llamó la atención fue que no había casi nadie; quizás porque hacía calor y la mayoría de los turistas ya estaban en la playa. Mahón me pareció bonito, pero no me terminó de enamorar; sin embargo, el paseo fue agradable y nos permitió ir entrando en ambiente de isla tranquila.

Decidimos desayunar en Jardí de ses Bruixes Café, una pequeña cafetería ubicada en un jardín perteneciente a un hotel. Fue como entrar en un oasis: el lugar era precioso y el desayuno delicioso. Después, visitamos un mercado local, pero no me pareció nada del otro mundo, el de Atarazanas en Málaga me gustó mucho más. Más tarde nos acercamos a Oysters Menorca, donde probamos chupitos de bloody mary con ostra, gildas y pan con mantequilla ahumada. El chupito estaba increíble, aunque eran 7€ creo recordar y por ejemplo el mío podrían haber rellenado el vaso un poco más.

Al mediodía nos dirigimos a Binibeca Vell, un encantador pueblito blanco que parecía casi vacío. Solo nosotros estábamos paseando por sus calles tranquilas y luminosas, una experiencia que dio mucho encanto al viaje. Pensamos en hacer una parada dulce en Bakery Cala Torret, pero finalmente nos centramos en disfrutar del mar y nos dimos un baño en Cala Sa Olla. El agua era turquesa y cristalina, con muchos pececillos; la playa no tiene fondo inmediato, así que hay que lanzarse y bajar por unas pequeñas escaleras naturales, lo que la hacía aún más divertida.

Por la tarde hicimos el check-in en el Hotel Seth 55 en Santo Tomás, que resultó ser una elección increíble. Un diez de diez. Tanto el hotel en general como los empleados y la zona en sí. Me encantó. No conocía Santo Tomás ni elegimos el hotel por la zona, pero nos pareció genial, muy tranquila, sin fiesta y había muchas familias con niños. Cerramos el día con una cena tranquila en Es Pins. El servicio amable la verdad, la comida bien, correcta pero no la mejor del viaje.

El segundo día nos pusimos el despertador a las 8 y salimos del hotel sobre las 10. Fuimos a Cala Galdana, que me gustó mucho, es pequeño y con apartamentos y algún sitio para comer. Dejamos el coche en un parking enorme que hay y que es gratuito. Paseamos desde el parking hasta Cala Galdana y nos pareció un sitio bonito, a pesar de que a las 10.30 ya estaba bastante lleno.

Lo que queríamos hacer era un paseo de 40-45 minutos por la costa desde Cala Galdana a Cala Macarella y Cala Macarelleta. En la estación de información turística nos dijeron que el camino era de piedras y con 200 escaleras, y nos recomendó mejor calzado que sandalias, aunque al final decidimos hacerlo igual. Nosotros llevábamos sandalias de hacer rutas, no eran chanclas y muy bien.

El paseo es todo con piedras y va entre árboles, así que no se ve el mar hasta llegar a las calas, pero al menos da sombra y te protege un poco del sol y el calor. Llegamos a Cala Macarella y nos encantó, aunque estaba también con mucha gente y decidimos hacer otros 10 minutos más de caminata para ir a Cala Macarelleta, que es como un paraíso: arena blanca, agua increíble, aunque muy pequeña y llena de gente. Dedicimos dar vuelta atrás, volver a Cala Macarella, nos quedamos entre unas rocas y nos dimos un baño.

Para comer, hay que volver a Cala Galdana si no tienes nada contigo. Allí hay restaurantes y un chiringuito de playa con opción de takeaway. Nosotros llevábamos sándwiches así que comimos así. También es importante llevar agua; nosotros comprábamos botellas en el supermercado, pero con el calor se calentaban rápido. Mejor llevar un termo si tienes o puedes llevarlo de viaje.

Y después hicimos algo que no hacemos nunca, ya que siempre llenamos nuestros días de viaje fuera con montón de cosas que hacer, y sino mira nuestra guía de Santorini. Volvimos al hotel para disfrutar del spa y la piscina, y nos quedamos allí hasta las 6 que salimos hacia Ciutadella. Aparcamos en un parque gratuito y en 10 minutos caminando estábamos en el centro. La ciudad me gustó mucho, ¡había poca gente. otra vez! Tomamos una sangría en Tiberi Restobar, un bar pequeñito perdido en una callejuela súper poco frecuentada y luego cenamos en Cas Safrá, que fue sin duda la mejor comida del vjaje. Terminamos con helados de pistacho y chocolate negro en Sa Gelateria. Y dando un paseo por la noche y yendo hacia el puerto. Todo cambia mucho por la noche, la ciudad tiene otro ambiente, hay mucha más gente y muchos puestos de mercadillo. Me pareció muy bonito.

El tercer día fuimos hacia el norte. Dejamos el coche en el aparcamiento gratuito Binimel·là y fuimos andando en una ruta de media hora hasta Cala Pregonda. El paisaje era distinto, la arena roja y se manchaban los pies. El paseo fue un poco más difícil que el de Cala Galdana, pero nada complicado, había niños haciendo el camino y tan tranquilamente. Cuando llegamos a Cala Pregonda no sé porqué no resultó ser lo que me esperaba, después de haber visto las fantásticas fotos al llegar allí con tanta gente y además en un día nublado, la cosa cambió. Hasta ni nos bañamos, decidimos dar vuelta y volver al coche.

Después fuimos a Fornells, muy tranquilo y una vez más, con muy poca gente. ¡Yo creo que todo el mundo estás en las calas! Tomamos café, limonada y helados en Ricardo Riera. Ese día llevábamos sandwiches, así que no paramos en ningún sitio pero hay muchos bares y terrazas. Me da la sensación que igual pasa como con Ciutadella, y se llena luego a la noche.

Tras otra parada para disfrutar de la piscina del hotel, sobre las 6.30 cogimos el coche y nos dirigimos a Es Castell. Dejamos el coche en un parking gratuito y cenamos en Sa Punta Menorca. Probamos brioche con sobrasada y queso y una paella. El sitio estaba muy bien y todos iban más arreglados, pero me sigo quedando con la cena de Ciutadella, la paella no sé, no me gustó tanto y el brioche estaba un poco seco. Antes de la cena habíamos hecho parada en Es Llaut para unas gildas y cócteles, que nos encantaron. De hecho si no hubiésemos tenido la reserva posterior en el restaurante, nos hubiésemos quedado allí a cenar algo.

Este día teníamos planeado visitar Monte Toro y el Faro de Favàritx, pero al final no lo hicimos.

El cuarto día decidimos relajarnos por completo. Hicimos late check-out y disfrutamos del hotel hasta las 2 de la tarde, piscina, spa y comida. Después de la boda y organizar todo durante un año, necesitábamos descansar. Teníamos planeado visitar Cala en Brut, pero no lo hicimos; también estábamos interesados en la quesería artesana Formatges Sa Roqueta y excursiones en barco, que dejamos para otra ocasión.

Si queréis saber algún detalle más o tenéis dudas, podéis mandarme un email a hola@happy-soul.es o enviarme un mensaje.

Un abrazo,

Paula

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