¡Hola!
Acabo de aterrizar, ¡casi!, de mi primer viaje a Canadá. Aún con el jet lag, siempre me parece mejor escribir estos posts de viajes nada más llegar, así lo tengo todo súper reciente. El año pasado hice lo mismo con este artículo detallado sobre Santorini y ha sido el post más visitado y leído en la web este 2024.
El motivo de mi visita a Canadá ha sido una boda, así que el resto de días los he utilizado para visitar Montreal, Ottawa y Quebec, al menos para llevarme una impresión de estas ciudades y amortizar el viaje. Si no hubiese tenido la boda cerca de Ottawa, seguramente hubiese optado por explorar otra zona como Vancouver, British Columbia o Alaska. Los meses anteriores al viaje investigué mucho y encontré sitios a los que me gustaría haber ido, como por ejemplo un viaje increíble en tren visitando zonas impresionantes con el Rocky Mountaineer. Pero bueno, no me quejo, ya que ha sido una gran oportunidad para mí.
Lo que hizo la mayoría de gente que acudió a la boda, fue combinar Montreal y Ottawa con Nueva York. No está a mucha distancia y necesitas coger un vuelo interno. Esta fue una de nuestras ideas al principio y combinarlo también con una parada en las cataratas del Niagara. Otras personas de la boda lo que hicieron fue alquilar un coche y hacer Montreal, Ottawa y Toronto.
Al principio no pensaba hacer un artículo en la web, pero siempre me parece bonito, tanto como para releerlo y traerme recuerdos y ayudar a cualquier otra persona que ande buscando inspiración en internet.
Notas antes de empezar:
- Todos hablan inglés, pero al menos en la zona donde yo estuve el idioma principal es el francés, así que no está de menos el practicar un poco antes.
- Cuando veas precios en tiendas, restaurantes o cualquier sitio, ¡no es el precio final! Después te cobrarán tasas y además se espera que pagues propina prácticamente sí o sí. Incluso si pides un café en una cafetería. Cuando vas a pagar, en el datáfono ves la opción, desde 15% hasta 25% sobre el valor final.
- Lleva paraguas pequeño y/o chubasquero ligero, porque cuando llueve madre mía, ¡llueve a mares!
- Si te atreves a alquilar coche y conducir por las autopistas con casi 8 carriles, perfecto, pero sino el tren no es carísimo y funciona de maravilla. Así es como nos movimos nosotros
ETAPA MONTREAL:
Este primer día me desperté a las 4.45 de la madrugada (¡el jet lag!), así que bajamos enseguida a desayunar. Nos alojamos en el Hôtel Le Dauphin Montréal Centre-Ville, y muy contentos. La habitación era muy amplia y el baño también. Estaba el desayuno incluido, que era de calidad pero algo básico (no había por ejemplo revuelto de huevos o nada caliente).
Esta mañana la dedicamos a hacer el primer contacto con la ciudad. ¡Me sentía tan pequeñita! Los edificios son súper altos (imagino que si has estado en Nueva York o alguna otra ciudad de América antes, tal vez no te sorprenda). Además, todo me parecía que estaba limpio y muy nuevo. ¡Hay bares en Inglaterra con más años que esta ciudad!.
Lo mejor es comenzar dando un paseo por el casco histórico, es muy bonito y está lleno de edificios muy chulos así como tiendas donde comprar algo si te apetece. Las calles están adoquinadas, hay un sinfín de bares y restaurantes con terraza y se respira un buen ambiente. Desde ahí seguro que ves la basílica de Notre Dame. Cuando fuimos nosotros estaban de obras así que estaba un poco tapada. No entramos dentro pero nos los recomendaron ya que debe ser muy bonita.
Mientras vas paseando por esta zona, dirígete al Puerto Viejo. Otro de los sitios más singulares de Montreal que aunque lleve el nombre de puerto, realmente es un parque con pequeños puestos donde no sólo podrás ir en noria sino también alquilar una pequeña barquita.


A media mañana nosotros paramos en Café de Mercanti Old Montreal y nos pareció muy chulo. Otra opción ideal es ir a Crew Collective & Cafe, un edificio increíble y precioso por dentro que antes era un banco y ahora está convertido en un sitio donde tomar un café, comer algo e incluso llevar tu ordenador para hacer algo de trabajo. Estaba bastante lleno cuando fuimos así que por eso optamos por el otro sitio.
Para comer simplemente comimos unos sándwiches que nos habíamos preparado con cosas que había en el desayuno en el hotel, y a las 13.30 hicimos un este tour que cogimos a través de Airbnb. Estuvo muy bien, la chica del tour lo hizo genial y nos contaba muchas historias, pero más que un walking tour era unac las de historia. Interesante, pero no anduvimos mucho.
A la vuelta del tour, volvimos al hotel a cambiarnos e hicimos dos paradas a la noche: una bebida en Pub Wolf & Workmann pub y la cena en Modavie con música jazz en directo. Otra opción que nos recomendaron familiares es Jardin Nelson.
DÍA 2, MONTREAL:
Este era nuestro último día en Montreal, lo sé, ¡visita muy exprés, compacta e intensa! jaja.
Tras una parada en Café Olimpico – Vieux-Montréal, fuimos andando hasta el Quartier Latin de la ciudad. Es el barrio latino de Montreal más conocido por lo colorido que es y la cantidad de bares y restaurantes que hay. No me quiero ni imaginar el ambiente que habrá ahí por la noche ;-) Reconozco que así como al principio no tenía muchas ganas de ir, (hacía un calor tremendo ese día…), al final me gustó mucho. Me sorprendió y una de las zonas me recordó al Poblado en Medellín.
A la vuelta paramos brevemente en RÉSO, es una ciudad subterránea bajo Montreal. Son unos 30 kilómetros de túneles y puedes encontrar desde hoteles a restaurantes, tiendas e incluso un cine.
Y para terminar, aunque nosotros no lo hicimos puedes acabar el día en Mont-Royal. Es un sitio ideal para ver la ciudad de Montreal desde lo alto y disfrutar de un poco de naturaleza dejado atrás los rascacielos. Otras ideas de más sitios para explorar son la Torre del Reloj y el Barrio chino.
ETAPA OTTAWA
Tengo que decir que todas las ciudades que visitamos me gustaron, pero es cierto que así como Montreal me gustó, Ottawa me gustó más y Québec aún más jaja. Así que el viaje fue yendo de bien a mejor.
Como he comentado más arriba nosotros nos movimos con el tren y fue un acierto. Llegamos a Ottawa a la estación de tren y de ahí enseguida cogimos otro tren (o metro) directo hasta la ciudad. Como alojamiento, optamos por Sonder Rideau, ¡otro acierto!. Elegimos la habitación que venía con cocina incluída y estaba súiper bien, además había recepción y en tood momento estaban pendientes y eran muy majos. Hay también lavadoras y secadoras que puedes usar gratis, incluso una salsa de juegos y gimnasio.
Para las comidas y desayunos fuimos al supermercado Farm Boy. Ingredientes de calidad, precios normales y un montón de comidas preparadas y preparaciones estilo buffet que estaban geniales.
En Ottawa estuvimos dos días y el resto nos fuimos dirección a Westport, un pueblito con un lago impresionante donde se celebraba la boda. Está a hora y media de Ottawa y es muy idílico, además tienes el hotel Cove Inn donde nos alojamos que está genial.
En Ottawa no hicimos ningún tour. La verdad es que este viaje ha sido más un viaje para ir a una boda, así que el resto de días fueron más «light» de lo normal. Lo que tenemos por costumbre cada vez que vamos a un sitio es llenar los días con planes, excursiones y un montón de cosas que hacer, todo lo contrario a este viaje. Lo que hicimos fue salir del alojamiento e ir paseando viendo todo.
Primera parada importante es el Parlamento, los edificios son increíbles, y si Ottawa bien me recordaba a Montreal, me pareció que tenían más edificios «históricos» o emblemáticos. Después de pasar por el Parlamento, sigues andando y te encontrarás con un edificio impresionante cual palacio sobre el Canal Rideau. Este es un hotel de 5 estrellas y se llama Fairmont Château Laurier. Si sigues caminando, después de pasar el hotel te encontrarás con la Galería Nacional de Canadá y el mercado ByWard lleno de tiendas y restaurantes.


ETAPA QUÉBEC:
Y tras la boda, llegó la última parada del viaje. Como el resto de paradas, llegamos a Québec den tren. La estación está en pleno centro, así que a no ser que tu alojamiento esté más alojado, no tendrás problema en ir andando (hay cuesta).
Al principio decidimos optar por quedarnos en un monasterio que ofrece habitaciones y una experiencia diferente, con desayunos en silencio. También tiene museo así que aunque no te hospedes aquí, puedes ir a visitarlo sin problema: Le Monastère des Augustines. Al final dos días antes de ir decidimos que nos apetecía algo diferente y optamos por un hotel con piscina. Elegimos Le Capitole Hôtel y no pudimos estar más contentos.
En Québec hicimos un tour y nos decnatamos por uno de comida, ¡tenía muchas ganas de probar cosas típicas! Lo hicimos con Local Québec City Food Tours y estuvo muy bien. Fueron unas 3 horas y visitamos hasta cinco sitios incluyendo una copa de vino y otra de ginebra. Además, las porciones estaban bien de tamaño y todo nos gustó.
El resto de los dos días los dedicamos a explorar la ciudad a pie. Me pareció súper bonita y me sentía en una ciudad de Francia o Europa. No hay rascacielos por cada esquina como los hay en Montreal u Ottawa.
Sin duda ve a Terrasse Dufferin, una explanada con vistas al río y un hotel espectacular, que como no podía ser de otra manera pertenece a la cadena Fairmont, Fairmont Le Château Frontenac. Otros sitios más populares son La Citadelle de Québec, Place Royale (es aquí donde se fundó la ciudad) y el Quartier Petit Champlain, unas callejuelas muy idílicas llenas de tienditas locales.


Y esto ha sido a grandes rasgos una escapada a Canadá ;-P como he dicho al principio del artículo, ha sido más bien un viaje para ir a una boda, aunque aprovechando y sin intentar dejarnos demasiado dinero. Si fuese a Canadá por decisión propia, seguro que hubiera elegido otra zona más rodeada de naturaleza y parajes increíbles como puede ser British Columbia. ¿Habéis estado en este páis? ¡Contadme!
Si queréis saber algún detalle más o tenéis dudas, podéis mandarme un email a hola@happy-soul.es o enviarme un mensaje.
Un abrazo,
Paula
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