¡Bienvenidos/as a un nuevo artículo de viajes en la página web! 😊 Tenía muchas ganas de volver a publicar un artículo nuevo en esta sección.
Desde hace ya tres años por la fecha de febrero nos gusta hacer una escapada larga, normalmente a Europa. Es una manera de tener un aliciente después de haber pasado las Navidades y volver al trabajo, que a veces se hace cuesta arriba. Esta vez en lugar de ir a Europa nos apetecía salir de nuestra zona de confort y decidimos ir a un sitio completamente diferente y nuevo. Optamos por ir a Marruecos a la ciudad de Marrakech. Teniendo en cuenta que al ser una escapada de fin de semana larga no queríamos que fuesen muchísimas horas de avión porque entonces no compensa así que fuimos de jueves a lunes. Es más que suficiente la verdad para llevarte una primera impresión y ver/hacer todo lo necesario.
Como siempre, antes de explicar día por día lo que hicimos, me gusta dejar unas notas o recomendaciones:
- Las temperaturas en julio-agosto pueden llegar hasta los 45°C. Ahora mismo en febrero es como una especie de invierno todavía para ellos, tanto por las mañanas como por las noches hace mucho frío, unos siete grados o similar y luego durante el día sube a 20.
- En cuanto a ropa nosotros elegimos fatal, pensábamos que no íbamos a sentir tanto frío ya que vivimos en UK, y pasamos un frío tremendo. La mayoría de turistas llevaban bufandas y chaquetas/plumíferos que son como más gorditos. Nosotros íbamos con chamarras vaqueras y un jersey finito por debajo. Aunque luego las temperaturas suban al mediodía (y no sé cómo será en invierno), nadie llevaba pantalones cortos, chanclas o tirantes.
- Súper importante: necesitas pagar casi todo con efectivo. No saques o cambies dinero en el aeropuerto porque el cambio es peor. Y para sacar dinero ve a primera hora pronto por la mañana, ya que al tener que sacar todos efectivo, las colas son largas y a veces los cajeros se quedan sin dinero cuando llevas ya media hora esperando.
- Alguna compañía aérea como Ryanair necesita que lleves las tarjetas de embarque impresas. En tu hotel/riad tal vez las impriman por ti. Sino, hay sitios en la ciudad.
- Tanto a la llegada como a la vuelta habíamos visto un montón de comentarios del aeropuerto de Marrakech y su fama de estar hasta tres o cuatro horas haciendo cola en el control de policía. Puedes pagar unos 60-80 euros por hacer Fast Track y evitar colas. Pero nosotros no lo hicimos y muy bien, la espera fue normal como en cualquier otro aeropuerto.
- Ve con una mentalidad abierta y lista para salir de tu zona de confort completamente si no has ido nunca un sitio como India, Marruecos o parecido. No tiene nada que ver con Europa.
- Esto es un punto de vista personal, pero me parece un sitio para ir sin niños. Es un tema complicado y depende de cada familia. Yo viendo lo «peligroso» que es cómo pasan las motos y bicis por cada calle, me parece que en niños que ya andan y patean, puede ser complicado. De hecho vimos a algunos padres súper pendientes de los críos por las calles, ya que ellos no entienden la importancia de tener mil ojos y andar con cuidado.
- A la hora de alojarte puedes quedarte en un hotel o en un Riad, que es una casa tradicional típica donde antiguamente vivían familias adineradas. Nosotros al final optamos por quedarnos en Riad Houdou. Estuvimos súper a gusto, nos quedamos dos noches en la suite con piscina privada y dos noches en la suite con balcón. Nos han tratado de 10, y es donde mejor hemos comido.
Tips extras:
- Anda siempre por la parte derecha de la calle. Ten mucho cuidado porque las motos van muy rápido, ellos controlan y tienen una destreza que no tenemos en otros países, pero aún así estáte alerta.
- Puede que te sientas súper abrumado al principio e inseguro, pero es normal y el siguiente día te encontrarás más a gusto.
- En la plaza principal, verás monos, culebras, y de todo. No saques fotos ni aceptes direcciones de nadie. Cuando acaben, te seguirán hasta que les des dinero.
- Habrá mujeres que querrán cogerte la mano y pintarte con henna. Estos productos llevan químicos, y además de tener cuidado con tu piel luego, otra vez, te pedirán dinero.


DÍA 1:
Llegamos al mediodía, salimos muy rápido del aeropuerto y ya a la salida nos estaban esperando para llevarnos al Riad. Decidimos coger el airport transfer con ellos porque era la primera vez que veníamos aquí y no queríamos coger un taxi. Otro tip es si vas a coger uno antes de montarte acuerda el precio con el taxista. No te subas sin haber llegado a un acuerdo antes.
Los Riad están en unas callecitas tan pequeñas que no entran los coches, así que nos dejaron a unos 10 minutos andando. La primera sensación fue ¡madre mía, dónde nos hemos metido! Yo me sentí súper abrumada, a parte que nosotros somos dos personas súper tranquilas, pero fue llegar al Riad y hacerse el silencio. Es literal como un oasis, de repente no oyes nada. Nos recibieron con té de menta y unas pastitas típicas. Tras dejar las mochilas, decidimos aventurarnos y salir a la plaza principal y dar un paseo. Cogimos un zumo natural en la plaza (naranja y granada son un clásico), y luego volvimos a la habitación y ya nos quedamos ahí. Era como que el cuerpo me pedía quedarme ahí, tranquila en ese pequeño lugar de retiro. Esa noche cenamos en el Riad, un menú sorpresa y tradicional que la cocinera había hecho esa noche. Todo acompañado de unos mojitos sin alcohol increíbles.
Y es que olvídate del alcohol porque no lo puedes encontrar en todos los sitios, en nuestro Riad no había. Sé que algunos hoteles sí que tienen barra y puedes pedir cervezas y así, pero según lo que nos han contado es bastante caro.
DÍA 2:
El segundo día en Marrakech comenzó muy temprano, alrededor de las cinco de la madrugada. Algo que no sabíamos antes de viajar es que, cada día, a esa hora, suena la primera llamada a la oración. Se escucha con bastante intensidad, especialmente si tu habitación está en la parte superior de un hotel o riad. ¡Algo a tener en cuenta!
Tras desayunar en el hotel, nos dirigimos a la Mezquita Koutoubia, ya que desde allí comenzaba el city tour de cuatro horas que habíamos reservado. Nos pareció una excelente opción para el primer día completo en la ciudad, ya que te permite orientarte mejor y conocer los puntos clave de Marrakech. Durante el recorrido, además de descubrir la historia y arquitectura de la ciudad, nos llevaron a una tienda especializada en productos naturales, donde nos explicaron la importancia del aceite de argán en la cultura marroquí. Era un establecimiento tipo herbolario y la visita nos pareció muy interesante, especialmente porque me fascina la medicina natural.
Nos explicaron que en muchos mercados pueden venderte productos falsos, como azafrán mezclado con otras especias o aceites de argán que no son puros. Esto hace que sea complicado saber si lo que compras es auténtico, a menos que alguien de confianza te asesore. En nuestro caso, decidimos llevarnos un pequeño frasco de aceite de argán, pero no compramos demasiado porque viajábamos con mochilas y teníamos poco espacio.
También aprovechamos para visitar la Medersa Ben Youssef, una antigua escuela coránica con una arquitectura impresionante. Sin duda, una de las paradas más bonitas del día.
Para la comida y la cena, hay un detalle importante que aprendimos en Marrakech: es imprescindible reservar. No importa si es temporada alta o baja, siempre es recomendable asegurarse un sitio con antelación. Nosotros almorzamos en La Cantine des Gazelles, un restaurante que nos encantó tanto por la calidad de la comida como por el precio. Por la tarde, regresamos a nuestro riad para descansar un poco y aprovechar la piscina.
Por la noche, hicimos un food tour, algo que nos encanta desde que lo probamos en Venecia y Canadá. Nos encantó ya que probamos la gastronomía local de la mano de alguien del lugar, llevándonos a sitios a los que probablemente no iríamos por nuestra cuenta. Además, el tour terminó con una cena en una azotea.
La verdad es que estuvimos muy contentos ya que este día tenía el city tour, después unas horas libres para descansar o seguir explorando y terminamos con el food tour.


DÍA 3:
Para el tercer día, decidimos hacer una excursión a las Montañas del Atlas. Existen muchísimas opciones para salir de Marrakech, desde visitas al desierto de Agafay hasta excursiones por el Valle de Ourika o incluso a lugares como Aït Ben Haddou, donde se han rodado películas como Gladiator. Con tantas alternativas, elegir no fue fácil, pero como solo queríamos una excursión de un día, optamos por una que incluía varias experiencias interesantes.
El recorrido comenzó con una parada en una cooperativa de mujeres, donde elaboran productos a base de argán. Allí también probamos amlou, una crema de almendras y cacahuete con aceite de argán, que estaba espectacular. Me dio mucha pena no poder llevarme un bote, pero, como mencioné antes, viajábamos solo con mochilas y no teníamos espacio.
Después, la excursión incluía un paseo en camello. Esta actividad era opcional, y la verdad es que no tenía especial interés en hacerla, pero decidimos probarla. Más adelante, hicimos una caminata de 2,5 horas por el pueblo de Imlil, un lugar donde el paisaje cambia completamente con respecto a Marrakech. Pasamos de un clima cálido a un ambiente mucho más fresco, rodeados de montañas impresionantes con nieve en la cima. El contraste era realmente impactante. La excursión también incluía una comida típica en la zona.
En general, fue una jornada interesante, aunque con algunos puntos que no me terminaron de convencer. Como mencioné, la parte del paseo en camello me pareció prescindible. En cuanto a la caminata por Imlil, aunque fue bonita, creo que hay rutas de senderismo más impresionantes en Marruecos. El pueblo en sí no me pareció especialmente llamativo, al menos lo que llegamos a ver.
Otra de las paradas fue en un mercado local, donde los habitantes de los pueblos cercanos van a hacer sus compras semanales. La visita no me resultó especialmente atractiva, ya que estaba abarrotado de gente y, además, el viaje en furgoneta me mareó un poco, por lo que no lo disfruté demasiado. Para quienes sean vegetarianos o veganos, es importante saber que en estos mercados se pueden ver escenas que pueden resultar desagradables en lo que respecta al trato y venta de productos animales.
En resumen, la excursión cumplió su propósito de ofrecernos una escapada fuera de Marrakech y mostrarnos una cara diferente del país. Sin embargo, personalmente no repetiría esta en concreto. Es probable que haya otras opciones por el Atlas que sean más interesantes, pero, en cualquier caso, hacer una excursión de un día fuera de Marrakech es algo muy recomendable. Una vez de vuelta en Marrakech, nos quedamos ya en el riad y cenamos otra vez más aquí, porque la cena es increíble.


DÍA 4:
A diferencia de otros viajes como Santorini en los que solemos planificar jornadas muy intensas de 9:00 a 21:00, en este decidimos tomarnos algunos momentos de descanso. Por la mañana, salimos a recorrer la Medina y la famosa plaza Jemaa el-Fna, el corazón de Marrakech. También visitamos el Palacio de la Bahía, un lugar impresionante con su arquitectura detallada y patios decorados con mosaicos. Además de este palacio, en la ciudad hay otros lugares de interés como Le Jardin Secret, el Jardín Majorelle o el Palacio Badi, pero decidimos no incluirlos en nuestra ruta para no sobrecargar el día.
Para comer, elegimos el restaurante Tanjia Secrets, que tiene muy buenas reseñas. Sin embargo, no lo recomendaríamos. Aunque el servicio fue amable, la comida nos decepcionó por completo. A veces, es importante no fiarse solo de las valoraciones online, ya que muchos lugares animan a los clientes a dejar reseñas en el momento.


Después de comer, regresamos al riad para disfrutar de un hammam tradicional, una de las experiencias más auténticas de Marruecos. El hammam es un baño de vapor con un ritual de limpieza profunda que ayuda a purificar la piel. Lo realizamos juntos en el spa del riad y duró aproximadamente 45 minutos – 1 hora. Sin duda, fue una experiencia única y totalmente recomendable.
Si tu alojamiento no ofrece este servicio, hay muchos hammams en Marrakech que permiten reservar aunque no seas huésped. Vale la pena incluirlo en la agenda del viaje.
Por la noche, como mencioné antes, es imprescindible reservar con antelación. Teníamos reserva en La Pérgola, un restaurante con rooftop para unas bebidas y después cenamos en Le Bistro Arabe. Aunque los precios eran un poco más elevados, la comida estaba deliciosa y había música jazz en vivo a partir de las 20:00.
DÍA 5:
Este era nuestro último día antes de ir al aeropuerto sobre las 13.30 del mediodía. Así que nos relajamos en el riad y salimos a dar una última vuelta por la ciudad. Además, el riad prefería que pagásemos en efectivo así que salimos también a sacar dinero y las colas eran tremendas. Sólo puedes sacar de 2.000 en 2.000, si volviese ahora, preferiría sacar mucho dinero desde el principio y después dejarlo en la caja fuerte del hotel el resto de días. Ya que sino el efectivo se te acaba enseguida y tienes que estar sacando constantemente.
También hicimos una parada en 1112 Marrakech, que contaba con muchas reseñas buenísimas y fue un desacierto total. Precios muy caros, porciones enanas y además no estaba tan rico como en otros sitios.
Para ir al aeropuerto, nosotros cogimos airport transfer con el riad de nuevo en lugar de aventurarnos y preguntar a algún taxista. Nos llevaron al aeropuerto y tienes que pasar tus mochilas y equipaje por varios escáneres varias veces. Además, aunque sólo lleves equipaje de mano y no factures nada, tienes que dirigirte sí o sí a los mostradores de facturación con tu tarjeta de embarque para que te la sellen antes.
Más recomendaciones:
Marrakech nos ha gustado mucho, en el riad nos han tratado de 10 al igual que en los tours a los que hemos ido. En la medina y los souks (tiendas) son algo picarones y están muy acostumbrados a los turistas y pueden engañarte. Tú di «La shukran», que significa no gracias y sigue hacia adelante si no tienes interés alguno en comprar o mirar nada.
Como he dicho, ha sido un viaje muy diferente y nos ha gustado mucho la experiencia. Si queréis saber algún detalle más o tenéis dudas, podéis mandarme un email a hola@happy-soul.es o enviarme un mensaje.
Un abrazo,
Paula
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